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LA CHICA DE LOS HUECOS.
LA CHICA DE LOS HUECOS…
Cuando la conocí, poco entraba en mi cabeza, lo que era conocer a una persona de Canarias, ante todo ví mucha agua de por medio, y eso me imponía….
Llevamos una relación de amistad muy directa y sincera, basada ante todo en la confianza y el encontrar eso en esa chica, me abría los ojos como platos. No todos los días podía encontrarme rodeado de personas así….sinceramente..
Su simpatía y su manera de capotear mis dudas de niño empedernido, en cosas sin transcendencia, me hicieron ver el calibre del corazón de esa señorita.
Por extraños motívos, yo decidí irme a Madrid, a hacer dos masters de diseño gráfico y web y ella a acabar su tercera carrera universitaria, en mi Málaga natal. Tuvímos tiempo de quedar en un par de ocasiones antes de venirme a Madrid, rumbo a algo que se me presentaba muy cuesta arriba. En ese par de veces que quedamos, aprovechamos para ir a la playa. Para pasear, para charlar y para despojarnos de nuestras angustias y nuestros males.
Fueron unos días muy intensos, que a mí por lo menos me sirvieron para desconectar, del trabajo, de las cosas que tenía en la cabeza, de las malas circunstancias que siempre me habían rodeado y fueron días, dignos de rememorar, por eso los cuento.
De ella, creo que pocas cosas malas se pueden decir. De hecho y hasta la fecha aún no he encontrado nada relevante de ella,que me fastidie.
El día que llegué a la residencia de estudiantes, me apareció la encargada y me dijo este paquete llegó esta mañana para usted, cuando lo vi, un paquete verde, que no amarillo, y de remitente, quíen iba a ser sino? Nayra.
Lo sostube en mis manos y antes de pegar el oido a la caja y moverlo con la inquietud de un nene de 12 años, me dije, Juan, a ver… ¿qué crees que puede ser? sin saber qué contestar, lo agité un poco y tiré del abrefacil de la caja verde de correos.
LA abrí lentamente, para no romper ese momento, y qué me encontré? pues varios folios doblados en cuatro con letra que invitaban a leer, un libro envuelto (creo recordar ahora, un año después), un gran puñado de caramelos, para endulzarme la vida y unas chocolatinas para invitarme a romper mi dieta. ejej. La carta imponía, cuatro folios redactados de puño y letra, con palabras dulces que sin proponerme nada, me hacian preguntarme ¿qué hago yo, que no estoy con ella?. El libro , el Alquimista, sinedo sincero aún no he tenido tiempo de leerlo, pero prometo, leerlo cuando llege a Málaga en OCtubre. Despúes de eso..
Tras aproximadamente 9 meses cada uno en sus andanzas intelectuales, me encuentro con que Nayra se volvió a sus islas, y yo casi regresé a mi Málaga (aunque ahoramismo estoy escribiendo desde Madrid) y bueno cada uno seguió su camino. Personas afines, caminos Complejos. Las historias no se hicieron para escribirlas, sino más bien para vivirlas. Así que sin más me despido, hasta otra.
JUAN GARCIA DELICADO